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El buen contrato Imprimir E-Mail

20 de diciembre de 2009

El buen contrato Desde un punto de vista ideal, el buen contrato es justo, compromete de la misma forma que asegura a las partes y supone un sostén para mantener las actividades que regula. En realidad, el buen contrato supera aquel apretón de manos con el que se cerraban los tratos en tiempos de mis padres y abuelos, porque si entre ellos la palabra dada era vinculante, hoy tenemos la obligación de ser más cautos.

Tanto que, de no serlo, los pequeños agricultores y ganaderos podemos vernos poco menos que engañados, con contratos leoninos, como los que el sector citrícola ha soportado en los últimos años y que han ido mermando la rentabilidad de las explotaciones como una lima.

En este sentido, la UPA tiene un compromiso adquirido con los pequeños agricultores y ganaderos, porque como decía el lema del séptimo congreso de la organización, que se celebró el pasado fin de semana, “Nuestro trabajo tiene valor”, y ese valor debe ser compartido y respetado por la sociedad en su conjunto.

Desde mi punto de vista, cada cuatro años, las organizaciones agrarias realizamos un contrato con nuestros afiliados y simpatizantes, este contrato tiene forma de congreso y en el mismo exponemos, debatimos y diseñamos una estrategia que seguir en el futuro inmediato, con el fin último de mejorar las condiciones en las que se desarrolla nuestro trabajo.

Los grandes temas sobre los que va a versar nuestra acción como organización agraria en los próximos años son los retos que suponen la mundialización de la economía, el cambio demográfico y el tan temido cambio climático. Junto a ello, resulta fundamental plantear cómo va a ser el abastecimiento de energía para generar productos agropecuarios y tener capacidad para enfrentarnos a las nuevas amenazas para la seguridad alimentaria, que surgen precisamente del proceso de mundialización económica.

Y es que la UPA tiene muy claro que las explotaciones familiares es un modelo mucho más multifuncional y sostenible que cualquier otro, y son perfectamente capaces de producir alimentos de calidad y consolidar un sector estratégico de la economía con un componente social importantísimo.

Por ello, desde la UPA-PV no podemos más que alegrarnos porque por primera vez, entre los miembros de la ejecutiva de la organización en España hay un valenciano que produce alimentos en esta tierra y que conoce la realidad de nuestro campo. Me refiero a Ricardo Bayo que ejemplifica como pocos el trabajo bien hecho y el compromiso con los agricultores y ganaderos de la Comunitat. Esta persona, joven como la UPA-PV, es a partir de ahora nuestra voz en los órganos de decisión de una organización joven plenamente asentada en todo el territorio nacional y en todos los sectores agrícolas y ganaderos.

No querría terminar este artículo sin mencionar el importante acuerdo que se alcanzó en la asamblea general de Intercitrus y que regula el contrato de compraventa de naranjas y mandarinas en esta campaña. Un buen contrato que, como el que la UPA ha adquirido con sus representados, debe servir para lograr precios justos por los productos alimentarios. Ahora, solo falta un poco más de voluntad política por parte de las administraciones, por que agricultores y ganaderos necesitamos instrumentos de política agraria que no nos pongan más zancadillas, que abran puertas en lugar de cerrarlas.

Rafael Cervera Calduch, secretario general de la UPA-PV Firmado: Rafael Cervera Calduch, secretario general de la UPA-PV.

 
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